La existencia de las personas, es decir, la vida del ser en su humanidad, está cada vez más supeditada a la comunicación...
Y aunque parece -de acuerdo al afán cotidiano que el dinero por la sobre vivencia es lo más importante-
en realidad es la necesidad de "ser", "estar", "figurar", "diferenciarse" y "compartir" lo que ocupa gran parte del tiempo de seres humanas y humanos.
¿Cómo entonces las compañías u organizaciones pueden obviar planificar la comunicación? ¿por qué se concibe que publicitar es comunicarse?, la carencia de estrategias para operativizar y dar efectividad a las políticas administrativas de cualquier empresa o institución se fundan sobre un materialismo pragmático insostenible.
En razón de sensibilizar y persuadir a las empresas sobre la importancia de analizar y dar importancia a la comunicación humana, resulta básica la pregunta: ¿Cuánto vale el tiempo? ¿tiempo para qué?...en función de la vida o en función del poseer?
La respuesta puede ser simple, pero en un sentido más amplio es compleja ...
El tiempo es la vida misma, y en ese sentido la comunicación implica vida, vida en sociedad, vida pública, existencia con propósito.
Mirar el reloj cuando hay comunicación efectiva resulta casi innecesario, pero hoy día, pese a la diversidad, agilidad y tecnologización de la comunicación, las personas están más distantes, comunicadas, pero sin certeza de lo que sienten y expresan.
La comunicación desde la dimensión humana requiere de una verdadera evolución.
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